
El dolor de espalda baja o lumbalgia es la primera causa de discapacidad en todo el mundo y la consulta más frecuente en clínicas de fisioterapia, ya que un 80% de la población lo sufrirá en algún momento de su vida.
Origen del dolor lumbar
En torno al 90% de los casos nos encontramos frente a un dolor lumbar inespecífico, es decir, el dolor no está provocado por una patología o lesión estructural, sino que aparece debido a una combinación de diversos factores desencadenantes, entre los que se encuentran:
- Falta de movilidad articular y de fuerza en la musculatura lumbar, glútea y abdominal.
- Sedentarismo y posturas estáticas mantenidas.
- Estrés y fatiga que hipersensibiliza el Sistema Nervioso Central.
- Esfuerzos repetidos, bruscos o sin una progresión adecuada de carga.
Mitos populares
Pese a ser la patología de mayor prevalencia en la población mundial, todavía existen varios falsos mitos que retrasan la recuperación y fomentan el miedo al movimiento.
- «Si duele, debo quedarme en cama»: el reposo prolongado atrofia la musculatura, aumenta la rigidez y provoca miedo al movimiento, entrando en un ciclo vicioso que perpetúa el dolor.
- «Tengo una hernia, así que no puedo hacer ningún ejercicio»: muchas hernias son asintomáticas y además se reabsorben de forma natural con el tiempo.
- «Necesito una resonancia para saber lo que tengo»: las pruebas de imagen son complementarias a la valoración física, nunca deberían tener validez por sí mismas.
- Dolor ≠ daño: el dolor es una alarma de protección del cerebro; puede existir dolor sin que exista un daño estructural, y viceversa.
¿Qué hago durante una crisis de dolor lumbar?
Si acabas de notar un «tirón» o te has quedado «clavado», estas son cuatro claves que debes seguir en este momento:
- Mantén una actividad suave e intermitente: paseos cortos en superficies llanas y ejercicios de movilidad sin dolor.
- Aplica calor local: durante 15 minutos en la zona de dolor, relaja la zona y calma el dolor.
- Evita posiciones fijas: cambia la postura cada 20 minutos y camina un poco si estás sentado.
- Acude a fisioterapia: tanto la terapia manual como el ejercicio terapéutico guiado son claves para aliviar el dolor durante la fase aguda.-
